Padre  Alejandro Cortés González-Báez  

 

 

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Sanos consejos

En un video publicado por “Impacto positivo” se presentan varias frases que nos dan consejos, en su mayoría muy válidos. 

A mi parecer uno de los más útiles es: “Si el amor aprieta, no es de tu talla”. ¡Cuánta sabiduría hay detrás de esta sencilla frase!, pues es muy grande el porcentaje de relaciones sentimentales que están viciadas a causa de actitudes controladoras, sofocantes. 

Estamos rodeados de matrimonios donde las relaciones personales dejan mucho qué desear. Constantemente oímos sobre la importancia del diálogo y esta necesidad no se puede negar. Hay muchos padres proveedores que se encuentran agobiados por sacar adelante —económicamente— a la familia, pero que la vida no les da para más. Y cuando llegan a sus casas son recibidos con una serie de exigencias de tiempo, de atención y de dinero que suele provocar desencanto, por eso no es raro que se cierren al diálogo.

Por su parte, muchas mujeres se encuentran “encerradas” en un mundo pequeño llenas de actividades que las agobian y no sienten ni la comprensión, ni el interés de sus esposos, lo cual suele llevarlas a un profundo sentimiento de frustración. 

Hay quienes no hacen nada por superar sus crisis de parejas, y otros han intentado de todo: terapias con psicólogos, charlas con sacerdotes, asistencia a retiros para matrimonios, lectura de libros sobre técnicas de diálogo. 

Es cierto que en ocasiones se puede concluir que mejorar esas relaciones es absolutamente imposible; y cuando esto llega al punto de poner en peligro la integridad física y/o psicológica de una de las partes, y de los hijos, la separación puede resultar el daño menor. 

De todo esto habremos de concluir sobre la importancia de prevenir ante tales peligros a quienes todavía están en la etapa del noviazgo. Nunca se insistirá bastante en la necesidad de ponderar las condiciones de la persona de quien se esté enamorado-a. De hecho, el noviazgo es “la etapa de la venta”, es decir, que tanto el novio como la novia suelen presentarse al otro de la forma más atractiva posible, pues de lo que se trata es de cautivar; pero una vez que la relación se formaliza, y cuando aparecen las responsabilidades y exigencias que cada uno debe cumplir, se puede perder la ilusión de mantener a la pareja en el encanto primitivo. 

Partiendo de la base de que no existe la persona perfecta, se deberá presupuestar un cierto porcentaje de tolerancia ante las imperfecciones. En estos temas es fundamental tratar de conocer a la familia del otro-a, pues la formación de los primeros años de vida, así como la jerarquía de valores de los progenitores, y la forma en que los trasmitieron a sus hijos cuenta mucho en la personalidad de cada uno. 

Hay mucha gente que creció con traumas producidos por los errores de sus padres, así como del ambiente donde crecieron. Todo ello es parte de los ingredientes del pastel que se está comprando, el cual puede verse muy bonito, pero al comerlo, o al digerirlo, puede decepcionar. El noviazgo no es un juego, es un trabajo muy serio, que debe ser —al mismo tiempo— muy divertido.


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